Sexting por Falopapas

Superficies de placer

«Hecha la ley hecha la trampa, el reverso de Facebook es Whatapp. Esta vez, los mensajes teledirigidos no podrán ser denunciados. WhatsApp es incorrecto, un genero literario que se presta para la provocación. Sexting es el contrapunto de Stalk. Esta vez los cuerpos fueron descabezados. Cuerpos recortados, autopornografiados. Hombres y mujeres posando sin cabezas. Se exhiben y se ocultan a la vez, quizas sospechando que su imagen pueda ser usada en su contra, viralizarse, ser objeto de venganza o exhibida en el asado del fin de semana que celebra el macho argentino.

Fotos igualmente destinadas a seducir, pero muy intimas, con intenciones, sospechamos, precisas o confusas. Ya sabemos que el mundo de las apariencias engaña. Hay otro refrán lacaniano que reza: no me des lo que te pido que no es eso lo que quiero. Una foto atrae pero puede ser una trampa, un mensaje equivocado. Sobre todo cuando se pierde de vista que estamos frente a otro juego y los participantes se toman las cosas demasiado en serio.

Mensajes oblicuos pero con un point que conviene y no conviene descifrar. El amateurismo de las imágenes se averigua en la falta de luz y en el encuadre rebuscado. Imágenes flojitas de lencería. Una técnica, quizás, heredada del porno casero destinada a flashear al otro o la otra. Sus protagonistas saben que la vida privada se convirtió en un extensión de la pública. Tarde o temprano, la intimidad estará en los ojos de todos. En Sexting, Falopapas sigue explorando una Sociedad de inconfesables narcisistas a la altura del voyeurismo urbano. Pinturas que retratan nuevas superficies de placer.» reza el dorso de la postal que Augusto me da al entrar a la muestra bajo la pluma de Esteban Rodríguez Alzueta.

El sexting se esta haciendo una práctica frecuente, dicen los que saben.

Compartir imágenes autoeróticas alimentando el jueguito de la seducción con alguien en el cual no se confía del todo.

Intimidad virtual o WhatApp es nuestra nueva realidad?

El objetivo es calentar al receptor o erotizar nuestros propios cuerpos?

Las nuevas superficies de placer de tiempos de chat.

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Fotos por Gonzalo Tempone

 

 


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